Introducción
De acuerdo con las orientaciones curriculares establecidas por el Ministerio de Educación Nacional de Colombia en el Documento N.° 15 (MEN, 2010), que consolidan los principios de los lineamientos curriculares iniciales (MEN, 2000, citados en MEN, 2010), la enseñanza de la educación física en el país tiene como objetivo central el desarrollo integral de los estudiantes. Este enfoque abarca dimensiones físicas, emocionales, sociales y cognitivas, promoviendo una formación que trasciende el ámbito deportivo. Como afirma el MEN (2010), la educación física no es simplemente un espacio para el ejercicio, sino un escenario donde los estudiantes aprenden a ser individuos críticos, competentes y conscientes de su interacción con el entorno y sus semejantes. En la línea de pensamiento de Aristóteles: la educación de la mente y el cuerpo debe comenzar por la armonía, un ideal que este enfoque busca materializar en las aulas colombianas.
En virtud de lo anterior, uno de los principales requerimientos es la inclusión de actividades que fomenten la motricidad, la coordinación y el bienestar físico general. Sin embargo, al mirar las competencias específicas que se han estipulado para ser desarrolladas en esta área, según el precitado documento, también se enfatiza la importancia del desarrollo emocional y social; por ejemplo, se promueve el trabajo en equipo y la resolución pacífica de conflictos a través de juegos y deportes; además, el currículo sugiere que las actividades deben ser adaptadas a las necesidades e intereses de los estudiantes, garantizando así un enfoque inclusivo que respete la diversidad y que forme para que todos sean aceptados en todos los espacios, partiendo de la aceptación de sí mismos y superando obstáculos como el miedo y las tensiones.
Por otro lado, el MEN (2020), mediante un nuevo documento, expide también nuevas Orientaciones curriculares para educación física, recreación y deporte, en los que continúa siendo prioritario el tema de la formación integral y en el que se aboga por un enfoque interdisciplinario que conecte la educación física con otras áreas del conocimiento, los que incluye la enseñanza sobre la salud, la nutrición y el bienestar mental, así como la incorporación de principios de educación para la paz y valores éticos. De esta manera, según los fines de esta área, no solo se busca mejorar las habilidades físicas de los estudiantes, sino también contribuir a su formación integral como ciudadanos responsables y activos en sus comunidades, promoviendo que se haga un énfasis equilibrado entre la formación en deportes y recreación, pero también, girando hacia un enfoque centrado en el desarrollo holístico en el ámbito educativo.
En síntesis, las nuevas orientaciones pedagógicas del MEN (2020), enfatizan de manera significativa en el desarrollo de habilidades socioemocionales en los estudiantes de educación básica, pues hacen alusión a aspectos como el trabajo para la formación integral, en la que esta área se concibe como un espacio en el que el desarrollo físico, se apoye en otras dimensiones del ser que tienen repercusiones en este, por ejemplo, el crecimiento emocional y social, pues mediante la recreación y el deporte se puede favorecer la construcción de relaciones interpersonales, la empatía y la autoconfianza, es decir, habilidades Socioemocionales que capacitan al estudiante hacia el trabajo en equipo, cuando en las como deportes y juegos se enfoca la enseñanza en que los estudiantes puedan colaborar, comunicarse efectivamente y respetar las opiniones de los demás.
Sin duda alguna, el desarrollo de dichas habilidades socioemocionales para el diálogo colaborativo y la autoconfianza, influyen en la mejora de la capacidad para manejar conflictos de manera pacífica y constructiva, fortaleciendo su capacidad para negociar y llegar a acuerdos, pues a través de la práctica deportiva, los estudiantes pueden explorar sus emociones, reconocer sus fortalezas y debilidades, lo que sumado a la empatía le permite manejarse considerando el respeto por los demás y el manejo adecuado de sus propias emociones en diversas situaciones. Todo lo anterior, se orienta desde el MEN (2010), debe ser parte de la valoración del desempeño en el área de educación física, dado que competencias como la Expresiva Corporal y la Axiológica corporal se centran en la valoración de la forma en que los estudiantes interactúan con sus compañeros y cómo manejan sus emociones durante las actividades.
Ahora bien, en el escenario de multiculturalidad que posibilita la época digitalizada en la que viven los estudiantes, exige también que se trabaje por la inclusión y la aceptación de la diversidad desde todos los escenarios, por lo que las orientaciones del área de educación física buscan tener un enfoque inclusivo que respete las diferencias individuales y promueva la creación de un ambiente donde todos los estudiantes se sientan valorados y aceptados, lo que contribuye también a que todos tengan un adecuado desarrollo emocional. En síntesis, las exigencias del medio y las orientaciones del MEN (2010; 2020), conciben al área de educación física como una herramienta para potenciar el desarrollo y el afianzamiento de habilidades socioemocionales en los estudiantes de educación básica, pues en la actualidad se requieren individuos más equilibrados y preparados para enfrentar tanto desafíos físicos como emocionales en su vida diaria.
Por lo anterior, no solamente desde las políticas del sistema educativo, sino también desde el ámbito teórico se evidencia un creciente interés en cuanto al desarrollo de competencias socioemocionales entre los estudiantes, lo cual, según el estudio de Muzzio y Strasser (2022), existe una gran variedad de expresiones, palabras y conceptos que se han venido empleando para hacer alusión a estas habilidades, como ejemplo de esto, estos autores señalan diferentes estudios (Gross, 2014; Lamb, 2015; Zeanah, 2019) en los cuales se evidencia este fenómeno. A pesar de ello, Muzzio y Strasser (2022) dejan claro que quedan algunos vacíos con respecto al verdadero sentido y significado de las Competencias Socioemocionales, las habilidades asociadas a ellas ni cuáles son los aspectos que influyen en su desarrollo, aunque lo que sí es claro es la importancia de un buen desarrollo emocional y social.
En la búsqueda de consenso acerca de una definición de competencias socioemocionales, la UNESCO (2022) realiza un aporte, dado que al aplicar el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019) de América Latina y el Caribe, arroja algunas claridades conceptuales al afirmar que la raíz de este tema se encuentra en los estudios de la Psicología desde los años 80 cuando se intentó estudiar la inteligencia humana. De esta misma época son los estudios de Gardner (1983), quien, en su teoría de las inteligencias múltiples, incluyó la inteligencia interpersonal y la intrapersonal para referirse al reconocimiento de la propia persona y del ser de aquellos con quienes logra interactuar, conceptos que más adelante retoma Goleman (1996) al proponer el concepto de Inteligencia Emocional, el cual llegó a la educación, dado que se afirmó que esta puede ser desarrollada en la escuela (Berger, 2017).
Gracias a la llegada del concepto de inteligencia emocional al campo educativo, el interés acerca de las Competencias Socioemocionales (CSE) Habilidades Socioemocionales (HSE) que se encuentra tras la aplicación del mencionado estudio por parte de la UNESCO (2022), se debe a que, como se demuestra en los planteamientos de Arias et al. (2020), existen muchos países, incluido Colombia, que en sus sistemas educativos se encuentran explorando formas en las cuales se puedan desarrollar estas competencias y cómo se debe capacitar a los docentes para dicha tarea; esto último, señalan estos autores, contribuye también a que en el ámbito educativo, se haga referencia a términos como aprendizaje socioemocional, habilidades no cognitivas, competencias del siglo XXI y habilidades blandas, entre otros, para hacer alusión a la promoción de la salud emocional mientras se forma a los nuevos ciudadanos en la escuela.
Ahora bien, otro aspecto relevante en el estudio de Arias et al. (2020) y que resulta del interés de esta investigación, es la definición, tras los resultados de su investigación, de las tareas que urge realizar para conseguir objetivos relacionados con el desarrollo de competencias socioemocionales en contextos de educación formal en la región de América Latina. En primer lugar, se requiere una definición clara acerca de cuáles son las habilidades socioemocionales a desarrollar y en qué nivel se espera conseguirlo desde el sistema educativo; en segundo lugar, se requiere contar con diagnósticos relacionados con el estado de desarrollo de estas competencias; como tercera recomendación, se deben expedir orientaciones que permitan que en la escuela se puedan desarrollar estas habilidades; y, finalmente, fortalecer las prácticas pedagógicas de los docentes para que desarrollen competencias socioemocionales en los estudiantes.
Con relación a estas recomendaciones de Arias et al. (2020), se deben hacer dos precisiones: primero, la relación directa que tiene la segunda propuesta con este estudio de investigación, pues se da cuenta de la necesidad de realizar mediciones al estado de desarrollo socioemocional, tal y como se lo propone esta tesis; por otro lado, es necesario afirmar que algunas de estas recomendaciones ya se encuentran en desarrollo, pues en la revisión que se ha efectuado rastreando desde lo teórico este tema de la salud emocional, se halla que a nivel internacional existen algunas propuestas de clasificación de estas competencias socioemocionales e iniciativas para su conceptualización y desarrollo.
Algunos ejemplos que se pueden citar en este sentido son, por ejemplo, el estudio llamado Colaboración para el aprendizaje académico, social y emocional (CASEL), el cual, teniendo como referentes los estudios de Weissberg et al. (2015) y de Elías et al. (1997), realiza recomendaciones para el desarrollo de habilidades que permitan gestionar emociones, tales como la motivación al logro, la construcción de redes de apoyo y la autorregulación; además, partiendo de aportes relacionados en el Diálogo (2016), adaptan del estudio de National Research Council (2012), un grupo de competencias intrapersonales e interpersonales con sus atributos, los cuales articulan con el desarrollo de habilidades cognitivas; finalmente, se cita el ejemplo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), cuya iniciativa en este sentido resalta la importancia de las habilidades socioemocionales en el ámbito laboral, dado que estas tienen influencia en el bienestar personal dado que mejora el desempeño de los colaboradores.
En todo caso, todas las consideraciones anteriores, dan cuenta de la importancia de este tema para la educación y demás ciencias sociales en la actualidad, lo que no es ajeno, como se dijo anteriormente al área de educación física. Además, cuando se identifican las matrices de referencia se observa la importancia de estudiar las competencias socioemocionales y la aplicación de diferentes programas de formación para docentes y estudiantes, lo que ha llevado a la estructuración de esta tesis doctoral, en cuyo proceso de búsqueda de antecedentes para el marco de fundamentación del estudio, registra la necesidad de hallar información en investigaciones realizadas en los últimos años,aquellas que se hayan ocupado del desarrollo de las habilidades socioemocionales en el contexto de las clases de Educación Física.
Para dicha búsqueda, cuyos resultados dan origen a este artículo de revisión, se ha empleado como método la revisión documental, la cual según señalan Martínez et al. (2023), consiste en realizar un proceso de búsqueda, lectura y análisis reflexivo de documentos que se encuentren en el marco de criterios de clasificación y selección que se deben definir previamente y que pueden ser mediante ámbitos temáticos o ubicación geográfica y temporalidad. En este caso, se realizaron estos pasos teniendo como criterio para la identificación de potenciales estudios para la construcción de este estado del arte, aquellas investigaciones teóricas y de campo en las que investiga la puesta en marcha de programas de educación de competencias socioemocionales y regulación emocional desde el área de Educación Física.
Para cumplir este objetivo se revisaron las fuentes primarias de información disponibles en Google Académico, bases de datos de libre navegación y repositorios de universidades para hallar dichos estudios. En cuanto a la delimitación de los estudios, a los cuales se buscó identificar sus objetivos, métodos, población y conclusiones, se definieron criterios como que se tratara de investigaciones que desde la Educación Física y se centraran en competencias socioemocionales y regulación emocional; además, que dichos estudios fueran llevados a cabo en los niveles de básica primaria y secundaria; que se tratara de trabajos de investigación realizados en el aula de Educación Física; que temporalmente se hubiesen presentado entre los años 2015 y 2022. Como resultado de la búsqueda, se encontraron un total de seis artículos.
Desarrollo
Como se dijo anteriormente, este estudió buscó seguir los criterios de rigurosidad para la revisión documental del estado del arte como lo recomiendan Martínez et al. (2023), en la cual es necesario contextualizar el problema de investigación en la mayor medida posible, partiendo de la forma en que dicha problemática se sitúa dentro de un contexto más amplio. Por esto, el análisis de los estudios previos buscó principalmente, identificar las lagunas existentes en el conocimiento y precisar con suficiente base documental la relevancia del trabajo, su originalidad y pertinencia con la realidad educativa en la que se suscribe. Por otro lado, esta revisión rigurosa ha permitido revisar críticamente algunas de las teorías y modelos existentes que han empleado los investigadores, tomando referentes para el enfoque metodológico.
Asimismo, la rigurosidad que se debe exigir, según Martínez et al. (2023) una revisión exhaustiva que evite caer en la duplicación de investigaciones previas y por lo tanto en la pérdida de tiempo y recursos; por lo tanto, la revisión debe abrir puertas para la mejora de la investigación mediante la realización de un diálogo académico con los otros estudios, buscando establecer conexiones con las líneas de investigación que son de interés científico en la actualidad, las metodologías que han resultado efectivas por orientar enfoques innovadores al estudiar temáticas similares, enriqueciendo el diseño del estudio mediante la precisión de las preguntas de la investigación con el fin de definir un enfoque investigativo que garantice la credibilidad y el rigor académico, al partir de un conocimiento profundo del estado actual del campo, todo lo cual influye en la aceptación de la tesis en la comunidad científica.
Los resultados de la aplicación de los criterios de búsqueda que se fijaron de acuerdo con la recomendación de Martínez et al. (2023) para las revisiones documentales rigurosas, permite que se presenten los estudios que cumplieron los criterios y que se convierten en los referentes principales del estado del arte que se buscó presentar en este artículo.
Emociones y educación física
En primer lugar, se reseña el estudio de Cera et al. (2015), titulado Inteligencia emocional y motivación en educación física en secundaria, en el cual buscaron analizar la relación entre la inteligencia emocional y la motivación de los estudiantes, teniendo como escenario de las observaciones la clase de Educación Física; este estudio correlacional aplicado a estudiantes españoles de secundaria, concluyó que existe una relación fuerte entre la motivación y las necesidades psicológicas de los individuos, demostrando el aporte del área a la salud emocional, pues fortalece la autodeterminación.
Como segundo referente seleccionado, se halla el estudio Educación Física emocional en adolescentes. Identificación de variables predictivas de la vivencia emocional, en el que Duran et al. (2015) buscaron medir la capacidad predictiva que se podía detectar a partir de variables asociadas a los juegos deportivos como la acción motriz, la competición y el género, entre otras, sobre la carga emocional que se genera cuando se practican deportes. Para esto, realizaron un estudio cuantitativo en el que aplicaron el instrumento Games and emotions Scale (GES), el cual mide la intensidad de trece emociones. Como resultado de este proceso, los autores determinaron que durante la actividad deportiva surgen emociones positivas como alegría y felicidad, pero también negativas como ira y ansiedad, información que resulta relevante para este estudio, pues es importante la relación entre las variables asociadas a la actividad física y el tipo de emociones que se pueden generar y por lo tanto, contribuir a su regulación y gestión.
Como tercer referente reseñado, se sitúa un estudio similar al de Duran et al. (2015), se trata del estudio titulado Educación física emocional a través del juego en educación primaria: ayudando a los maestros a tomar decisiones, en el cual Miralles et al. (2017), partiendo de la necesidad de aportar a la educación física emocional, aplicaron un programa de desarrollo de la conciencia emocional a docentes y estudiantes de primaria, con el fin de observar la intensidad de emociones positivas y negativas generadas desde los juegos motores. El resultado de este estudio indica que los docentes de educación física pueden apoyarse en juegos cooperativos y sin competición para generar mayor intensidad en la producción de emociones positivas, lo que permite aprovechar este espacio formativo para fortalecer las habilidades socioemocionales de los estudiantes del ciclo de primaria.
Con relación a los juegos motores trata también el cuarto estudio seleccionado, el cual se titula Los juegos motores como recurso pedagógico para favorecer la afectividad desde la educación física, realizado por Muñoz et al. (2020) con el fin de medir la fuerza predictiva que poseen las variables dominio de acción motriz y competición sobre la carga emocional de los participantes. Para desarrollar su estudio, acudieron a un enfoque cuantitativo en el que, al igual que Duran et al. (2015), emplearon el instrumento Games and Emotions Scale (GES) con estudiantes catalanes de escuelas secundarias tras la práctica de juegos, lo que, luego de los análisis estadísticos, permitió concluir que las competencias socioemocionales se encuentran ligadas a las habilidades motrices y, coincidiendo con Miralles et al. (2017), también encuentran que los juegos cooperativos sin competición son una fuente de producción de emociones positivas que el docente de educación física debe aprovechar para contribuir al desarrollo emocional de los estudiantes de primaria y secundaria.
El quinto estudio considerado como referente para el estado del arte, también resalta la relación entre deporte y emociones; se trata del estudio de Sánchez y Chacón (2021) titulado Estudio de la inteligencia emocional en escolares de educación primaria: Alcance en el área de educación física, en el que buscaron identificar relaciones entre los niveles de Actividad Física (bajo, medio y alto) y algunas dimensiones de la Inteligencia Emocional, lo que permitió también hacer un análisis de estas dos variables. En su investigación, los autores realizaron un estudio descriptivo no experimental de corte transversal, aplicando el instrumento Inventario de Inteligencia Emocional en el Deporte (García et al., 2013) y algunos cuestionarios adicionales para medir la variable de actividad física. Sus resultados indican que la actividad física permite identificar el comportamiento de las dimensiones de inteligencia emocional, por lo que a mayor intensidad en la práctica, mayor capacidad para reconocer y gestionar emociones.
Finalmente, en relación con las emociones y la educación física, la revisión permitió reseñar el estudio de Baldoví y Raga (2021), Aprender a manejar los conflictos en las clases de educación física a partir del juego deportivo: un modelo de enseñanza para la comprensión. Se trata de un estudio cuasiexperimental con grupo control que tuvo como propósito medir el impacto de un programa basado en el juego deportivo y en los roles de defensores y atacantes empleando el método táctico-deportivo en último año de educación primaria, sobre las capacidades de manejar conflictos a partir de sus componentes para transformar un situación negativa en positiva. En este estudio, los autores emplean la enseñanza comprensiva en la didáctica de la Educación Física, demostrando con su estudio que el juego, dinamizador principal de esta área, permite la aplicación de un enfoque participativo-colaborativo que contribuye a la creación de una cultura mediadora entre los participantes del grupo experimental.
En general, los estudios que se han reseñado y comentado anteriormente dan cuenta de diferentes aspectos acerca de la clase de Educación Física y las posibilidades de este espacio formativo para contribuir con el desarrollo y afianzamiento de las competencias socioemocionales entre los estudiantes de educación básica primaria y secundaria. En primer lugar, la relación de correspondencia entre la Educación Física y el desarrollo socioemocional de los estudiantes en las edades comprendidas entre los 8 y 16 años, edades en las que, según los estudios abordados (Cera et al., 2015; Sánchez y Chacón, 2021), la socialización necesaria para la transición entre la niñez y la adolescencia es facilitada en el escenario del juego; por esto, en segundo lugar, se puede mencionar el papel de los juegos cooperativos con o sin competencia, pues en estos se aprovecha la motivación de estas edades por la actividad física para trabajar las emociones positivas y negativas que se generan en estos espacios.
Ambiente escolar
Con relación a la categoría de ambiente escolar, se reseña en primer lugar la tesis doctoral de Guevara (2024), titulada La educación física y la convivencia escolar en la integración social de la comunidad educativa, en la cual realizó un estudio fenomenológico con enfoque cualitativo que le permitió, desde los procedimientos del paradigma pospositivista, entrevistar docentes del área de educación física, a partir de cuya información logró concluir que la epistemología de esta área implica el desarrollo de valores como la tolerancia y el respecto, los cuales tienen una influencia directa en la creación de un ambiente de inclusión y colaboración entre los miembros de la comunidad educativa, lo cual contribuye directamente con la mejora de las relaciones y la convivencia escolar.
Por su parte, Castro (2018), en su estudio titulado La importancia del ambiente escolar en las instituciones educativas, reflexiona sobre el hecho de que toda institución educativa debe crear un ambiente de desarrollo integral saludable que promueva el respeto y la tolerancia a través del liderazgo de sus miembros, para lo cual resalta la visión de la escuela como un espacio en el que los estudiantes puedan crecer en todas sus dimensiones y para lograrlo, es fundamental que los líderes educativos asuman un papel activo en la promoción de valores, fomentando la participación de los estudiantes y creando espacios de diálogo y reflexión. Además, este estudio concluye que es importante que los docentes y directivos con sus acciones sean modelos a seguir, pues este hecho contribuye a que la institución educativa cumpla su función de formar ciudadanos integrales, generando también un ambiente escolar en el que el respeto y la tolerancia sean los valores centrales, y esto solo es posible si los líderes de la institución se comprometen activamente en la promoción de estos.
Un tercer estudio en relación con el ambiente escolar, los constituye la investigación de Campuzano et al. (2024), titulada Desarrollo Integral de los Estudiantes: Importancia de la Inteligencia Emocional en el Ambiente Escolar, en la que realizaron una revisión de estudios que relacionan las variables inteligencia emocional, rendimiento académico y el bienestar emocional, lo que les permitió demostrar que los estudiantes con mayor inteligencia emocional suelen tener mejores habilidades sociales, menos problemas de comportamiento y mayor satisfacción escolar. Con base en sus hallazgos, el equipo investigador concluye que es necesario integrar programas de desarrollo de la inteligencia emocional en el currículo escolar con el fin de promover el bienestar integral de los estudiantes y que, para lograrlo, se sugiere revisar los modelos educativos tradicionales e incorporar enfoques que prioricen el desarrollo emocional del cognitivo, siendo necesaria también la capacitación a los docentes en técnicas de enseñanza de la inteligencia emocional.
Para finalizar, se revisó el artículo de Romero et al. (2017), al que titularon competencias socioemocionales como predictores de conductas prosociales y clima escolar positivo en adolescentes, en el cual establecieron una relación entre las conductas prosociales y el clima escolar, hallando que existe una relación directa entre las competencias socioemocionales y el desarrollo de las conductas prosociales, lo que a su vez impacta positivamente en una percepción del clima escolar; estas conclusiones son coherentes con investigaciones previas que demuestran que aquellos estudiantes que poseen mayores competencias socioemocionales son más propensos a ayudar (Mavroveli y Ruíz, 2011; Mestre et, al. 2006). En este sentido, el desarrollo de un clima escolar positivo se revela como un factor fundamental para promover el bienestar y el éxito de los estudiantes (Diazgranados, 2014; Orpinas y Horne, 2006). Los investigadores logran establecer que las competencias socioemocionales no solo influyen en las conductas prosociales, sino que juegan un papel crucial en la creación de un ambiente más armonioso y colaborativo.
Examinando los resultados de los estudios reseñados, se puede concluir que un clima escolar positivo puede fomentar un mayor compromiso por parte de los estudiantes, mejorar su rendimiento académico y reducir la incidencia de problemas de comportamiento. Por lo tanto, invertir en el desarrollo de las competencias socioemocionales en los estudiantes se presenta como una estrategia efectiva para mejorar la calidad de educación y promover el bienestar integral de la comunidad educativa. Esta revisión de estudios demuestra la importancia de tener un ambiente escolar positivo, pues esto es directamente proporcional al desarrollo de las competencias socioemocionales en los miembros de la comunidad educativa, lo que contribuye al desarrollo integral de los estudiantes, lo que resalta la importancia de considerar estas competencias como fundamentales entre los objetivos formativos.
Conclusión
La Educación Física, tal y como se orienta en su didáctica y sus fines, desempeña un papel relevante en el desarrollo socioemocional de los estudiantes de educación básica, tanto en el ciclo de primaria como en secundaria, siendo un escenario en el que el empleo de habilidades interpersonales como el diálogo, la cooperación y la empatía, posibilitan la gestión de emociones a través de la actividad física, el juego y el trabajo en equipo. Los estudios reseñados han demostrado que cuando participan en deportes y juegos, los estudiantes aprenden a colaborar, comunicarse y resolver conflictos, todo lo cual fortalece las relaciones sociales que establecen. Por otra parte, alteraciones emocionales como la ira, el estrés o la ansiedad, pueden ser reconocidas y manejadas en escenarios deportivos, por lo que se mejora el bienestar emocional, mientras se consigue también el un desarrollo físico adecuado.
Los juegos cooperativos, trabajados en diferentes estudios de los que componen los resultados de esta revisión, constituyen una herramienta fundamental en la clase de Educación Física, dado que estos estudios concluyen que es vital para la mejora de la inteligencia emocional de los estudiantes, fomentando, en primer lugar, el desarrollo integral desde la colaboración, es decir, permite al docente establecer objetivos comunes y logra que los estudiantes trabajen juntos en su consecución; en segundo lugar, este tipo de juegos exigen la puesta en escena de habilidades sociales como la empatía, la comunicación efectiva y la resolución de conflictos, lo que crea ambientes escolares de sana convivencia en los cuales existe confianza para expresar sentimientos y oportunidad para escuchar a los demás, por lo cual se considera que la clase Educación Física desarrolla estas habilidades que pueden ser empleadas en el manejo de emociones y la comprensión de las emociones de los demás.
Los estudios anteriormente reseñados demuestran que la inteligencia emocional es un factor importante en el éxito de los estudiantes, tanto en lo académico como en lo personal, pues evidencian que el desarrollo de la inteligencia emocional, beneficia a los estudiantes, quienes tienen la posibilidad de mejorar sus calificaciones, manejar mejor sus emociones, relacionarse de manera más cordial consigo mismos y con los demás, lo que se refleja en la creación de un ambiente escolar positivo. Por lo tanto, es necesario que las escuelas implementen programas que ayuden a los estudiantes a desarrollar estas habilidades, teniendo como paso inicial contar con condiciones en las para que los estudiantes se sientan felices y motivados por estar en el espacio que comparten diariamente; luego de lo cual, se debe trabajar en programas de inteligencia emocional desde los planes de estudio, siendo el del área de educación física uno de los más propicios para estos fines.
La educación física como disciplina ha evolucionado hasta convertirse en un pilar fundamental para el desarrollo de las habilidades socioemocionales de los estudiantes, lo que, a su vez, contribuye con la generación de un ambiente escolar positivo y enriquecedor. Por lo anterior, la educación física no debe ser considerada como un mero complemento curricular, si no como un área esencial en la formación integral de los estudiantes, pues tal y como se ha demostrado en los estudios reseñados en este artículo, su enfoque principal radica en el desarrollo de la persona en su totalidad, por lo que sus procesos pedagógicos se orientan hacia la consolidación del aspecto socioemocional, contribuyendo a la creación de un entorno escolar armonioso y propicio para el aprendizaje. En otras palabras, la educación física moderna va más allá de la actividad física y el deporte, pues centrándose en el desarrollo integral de los estudiantes, desarrolla habilidades como el trabajo en equipo, el respeto y la empatía, las cuales son vitales para contar con un ambiente escolar seguro y motivador.