Introducción

Este artículo se centra en la integración de las competencias escritora y socioemocional, con el propósito de analizar la escasez de investigaciones que tratan de manera articulada ambos aspectos y plantear un enfoque educativo integral, su importancia radica en la creciente necesidad de formar estudiantes no solo con habilidades académicas, sino también, con la capacidad de gestionar sus emociones y enfrentar retos sociales, lo que favorece su desarrollo personal y académico. La metodología utilizada es una revisión crítica de los antecedentes, con el fin de identificar vacíos en la literatura y que surjan líneas para futuras investigaciones que integren estos componentes. Además de tomar una posición frente a los procesos de escritura y las habilidades socioemocionales, que atienda a las necesidades contemporáneas del estudiante, promoviendo una educación más interdisciplinaria.

Desarrollo

Partiendo de lo anterior, debido a los avances en el ámbito educativo, se han dado cambios en la manera de enseñar y aprender, así, la educación no puede ser estática, sino que evoluciona dependiendo de los nuevos escenarios, debe fundamentarse en las experiencias del estudiantado e innovar para lograr un aprendizaje significativo. Ahora bien, en el aula de clases para construir conocimiento se debe conocer la visión de mundo y el contexto educativo porque esa construcción colectiva, condiciona las formas de entender la realidad, la cual es cambiante.

Hay que mencionar que en la escuelas, aún se observa un estancamiento en la manera de educar, no se denota innovación, actualización ni se tienen en cuenta las realidades e intereses de los educandos, se forma para la competencia, concentrándose en conceptos y repeticiones teóricas, dejando de lado investigaciones como la biología del fenómeno social (Maturana) “que apunta a la reinterpretación desde el contexto, el cerebro Triuno, Maclkean réptil: instintivo, - neocortel: racional y Límbico: emocional”(Velázquez, Calle y Remolina ,2006,p.232). Este último, primordial en el aprendizaje ya que involucra estructuras que dirigen las emociones y comportamientos, el autocontrol, la resolución de conflictos, elementos primordiales en la formación del estudiante.

Así, el proceso de enseñanza - aprendizaje va más allá de comprensión individual ya que propone una manera particular de construir el conocimiento donde los agentes principales son los actores de un contexto educativo, quienes desde sus propias experiencias aportan elementos que enriquecen y mejoran los procesos educativos, proporcionando actividades y estrategias dentro de un plan, con unos tiempos establecidos para ser aplicados en las instituciones.

A partir de lo expuesto, se buscar integrar el proceso escritor con las habilidades socioemocionales, lo cual inicia identificando los intereses de los estudiantes para resolver problemas en su comunidad desde “aprender haciendo y aprendizaje experimental”. Ahora bien, el proceso escritor y el desarrollo de las habilidades socioemocionales pueden enmarcarse dentro de las estrategias mencionadas relacionadas con la resignificación del tiempo escolar y la promoción de una formación integral. Estas acciones buscan ampliar y diversificar las oportunidades de aprendizaje mediante propuestas metodológicas innovadoras que integren dimensiones cognitivas, emocionales y sociales. (Ley 2294, 2023). En este accionar se concibe al docente desempeñando un rol de mediador que guía y promueve el pensamiento crítico en el estudiante con el fin de que ellos sean el centro y constructores de su aprendizaje.

Ahora bien, el enfoque de la metodología para el presente artículo es documental, con un diseño de análisis crítico y sistemático de las fuentes, organizado en fases para analizar antecedentes relevantes sobre las competencias escritoras y socioemocionales. Primero, se realiza una búsqueda en publicaciones científicas, seleccionando los estudios más pertinentes. Luego, se lleva a cabo un análisis cualitativo para identificar enfoques metodológicos, estrategias y resultados. Para organizar la información, se utilizan fichas de seguimiento y rastreo, que permiten identificar patrones y conexiones entre los estudios revisados. Esta metodología busca proporcionar una base sólida para proponer un modelo pedagógico integral.

A continuación, se mostrarán algunos conceptos teóricos respaldados por varios autores sobre las habilidades socioemocionales, el proceso escritor y su implicación no solo el crecimiento cognoscitivo del estudiante, sino con su desarrollo en sociedad.

El proceso de escritura, más allá de ser una actividad académica, constituye una herramienta para el desarrollo integral de los estudiantes. La escritura implica no solo habilidades lingüísticas y cognitivas, sino también una dimensión socioemocional que potencia la capacidad de expresar y gestionar emociones, interactuar con otros, y abordar conflictos de manera constructiva. En este sentido, se establece un vínculo esencial entre las teorías de la escritura y las competencias socioemocionales como proceso y pilares para una formación integral.

Desde una perspectiva procesual, la escritura se entiende como un ejercicio que trasciende la simple producción de textos. Según Flóres y Gómez (2013), este proceso incluye la planificación, la revisión y la publicación, momentos que requieren del estudiante habilidades metacognitivas, tales como la organización de ideas y la autorregulación. Por su parte, Bisquerra (2003) define las competencias socioemocionales como un conjunto de capacidades que permiten comprender, expresar y gestionar emociones, habilidades esenciales no solo para el desarrollo personal, sino también para fortalecer la interacción social. Ambas perspectivas se entrelazan en la medida en que la escritura puede convertirse en un espacio de reflexión personal y social, que posibilita la construcción de significados y la expresión de sentimientos y emociones de manera estructurada y coherente.

La integración de estos enfoques encuentra sustento en teorías educativas como el aprendizaje experiencial, el aprendizaje situado y el aprendizaje basado en proyectos. En primer lugar, el aprendizaje experiencial (Kolb, 1970, citado en Espinar y Vigueras, 2020) enfatiza la conexión entre la experiencia directa y la reflexión crítica, elementos presentes en la escritura como proceso y en la gestión emocional durante la creación textual. Por ejemplo, un estudiante que reflexiona sobre su experiencia personal para redactar un ensayo no solo desarrolla su competencia escritora, sino que también activa procesos emocionales que fortalecen su autoconciencia y empatía.

En segundo lugar, el aprendizaje situado, fundamentado por Lave y Wenger (1991), destaca la importancia del contexto y la comunidad de práctica en el proceso de aprendizaje. Aplicado a la escritura, este enfoque permite a los estudiantes participar en escenarios auténticos donde sus textos respondan a problemas reales y tengan un impacto tangible en su entorno. De manera similar, las competencias socioemocionales, como la toma de perspectiva y la resolución pacífica de conflictos, encuentran en estos entornos una oportunidad para desarrollarse mediante la interacción social y el trabajo colaborativo.

Por último, el aprendizaje basado en proyectos (ABP) y el aprendizaje basado en retos (ABR) se presentan como metodologías dinámicas que integran ambas competencias. Según Zambrano et al. (2022), el ABP fomenta la participación activa y la responsabilidad personal en la resolución de problemas complejos. En el caso de la escritura, estas metodologías permiten que los estudiantes desarrollen textos argumentativos o expositivos mientras trabajan en proyectos que demandan colaboración, creatividad y pensamiento crítico. Al mismo tiempo, fortalecen competencias como la autorregulación emocional, la empatía y el diálogo constructivo.

La articulación de la competencia escritora y las habilidades socioemocionales es clave para diseñar estrategias metodológicas que promuevan una formación integral. La escritura, como práctica social y metacognitiva, ofrece un espacio propicio para que los estudiantes no solo adquieran destrezas lingüísticas, sino que desarrollen habilidades emocionales que los preparen para interactuar de manera ética y efectiva en la sociedad. A través de enfoques pedagógicos como el aprendizaje experiencial, situado y basado en proyectos, se facilita la integración de estas competencias, fomentando una educación que trascienda el aula y contribuya al desarrollo pleno del individuo.

En cuanto a los antecedentes, aunque no integran la habilidad socioemocional y el proceso escritor de manera conjunta, sí apuntan a categorías principales tales como: investigaciones centradas en modelos, estrategias, propuestas de intervención y psicoeducativas. Estos estudios suelen enfocarse en evaluar modelos establecidos o diseñar nuevas estrategias dentro de un marco disciplinario concreto, lo que limita la comprensión integral de fenómenos complejos como la relación entre habilidades socioemocionales y competencias escritoras.

Una primera línea de análisis es presentada por Núñez, Errázuriz, Neubauer y Parada (2021), de la Universidad de Chile, quienes desarrollaron el estudio titulado "Las tutorías de escritura académica presenciales y virtuales: ¿qué podemos aprender sobre sus estrategias didácticas?". Este análisis exploró estrategias didácticas en tutorías de escritura académica en formatos presencial y virtual, con énfasis en la interacción tutorestudiante. Los resultados evidenciaron un enfoque predominante en estrategias instruccionales, resaltando la importancia de la reflexión y la colaboración para mejorar la calidad de los textos escritos. Esta investigación aporta al campo educativo al destacar la relevancia de estrategias instructivas y motivadoras en el proceso de tutoría.

Por su parte, Blanco Fernández (2022), desde la Universidad Complutense de Madrid, centró su investigación doctoral en evaluar el impacto del modelo Scaffolding Academic Literacy en la lectura y escritura académica de estudiantes. Los hallazgos revelaron que esta metodología mejora significativamente la calidad de los textos escritos y facilita el desarrollo de competencias en lectura y escritura académica. Este trabajo resulta crucial al proporcionar herramientas y enfoques para fortalecer las habilidades lingüísticas y académicas de los educandos.

En el ámbito de las propuestas psicoeducativas, Rojas Cadena et al. (2024) desarrollaron una investigación titulada "Propuesta Psicoeducativa sobre Competencias Emocionales en Jóvenes Universitarios" en la Universidad de San Buenaventura, Bogotá. Este estudio buscó desarrollar competencias de regulación emocional en jóvenes universitarios para mejorar su rendimiento académico. Utilizando el instrumento validado DERS, demostraron la importancia de integrar estrategias de regulación emocional en la educación. La propuesta psicoeducativa ofrece una herramienta práctica para mejorar el desempeño académico y subraya la necesidad de fortalecer competencias emocionales en el ámbito educativo.

Asimismo, Berastegui-Martínez, De la Caba-Collado y Pérez-Escoda (2024) realizaron una intervención sobre educación emocional en estudiantes de primaria y secundaria, en la Universidad del País Vasco. Su objetivo fue evaluar el impacto de un programa de educación emocional en estudiantes de segundo de secundaria. Los resultados mostraron mejoras significativas en las competencias emocionales de estos estudiantes, aunque no se observaron cambios en alumnos de sexto de primaria. Este estudio confirma la efectividad de la educación emocional en secundaria para el desarrollo de habilidades emocionales.

En esta misma línea, Rojo Guillamón (2023), en su estudio "Competencias socioemocionales y su relación con los conflictos escolares en Educación Secundaria" de la Universidad de Murcia, analizó las competencias socioemocionales y su impacto en la percepción de conflictos escolares en adolescentes. Los resultados indicaron que el reconocimiento emocional reduce la percepción de conflictos y que existe una relación moderada entre el manejo del estrés y los tipos de conflictos. El estudio sugiere la implementación de educación emocional como herramienta para mejorar la convivencia escolar.

El trabajo de Marcos-Sánchez, Manzanal Martínez y Gallego-Domínguez (2023), titulado "Las competencias socioemocionales y la gestión del aula del profesorado de Educación Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional", realizado en la Universidad Internacional de La Rioja, explora la percepción de las competencias socioemocionales y la autoeficacia del profesorado en diversos niveles educativos en España. Los hallazgos indican que las competencias socioemocionales son fundamentales para mejorar tanto el aprendizaje como la gestión del aula, señalando la importancia de la autoeficacia docente para el éxito de las intervenciones pedagógicas. Sin embargo, aunque este estudio destaca la relevancia de las competencias socioemocionales en la enseñanza, no aborda directamente la conexión entre estas habilidades y la producción escrita de los estudiantes.

Por su parte, la tesis doctoral de Adriana Bateca (2024), titulada "Constructos teóricos sobre las competencias socioemocionales para orientar el desarrollo académico en los estudiantes de educación básica primaria de Colombia", genera un marco teórico que destaca la importancia de las competencias socioemocionales para el desarrollo integral de los estudiantes. En este enfoque, las habilidades socioemocionales se consideran clave para el manejo de las emociones, la comprensión de las emociones ajenas y la regulación del comportamiento en las interacciones sociales. No obstante, al igual que el estudio anterior, se limita a la teoría y la intervención psicoeducativa sin abordar cómo estas competencias inciden específicamente en la mejora de las competencias escritoras. En un enfoque similar, Bernal (2022), en su "Modelo teórico-pedagógico para el desarrollo de competencias emocionales en estudiantes de secundaria vistos desde su contexto sociocultural", propone un modelo para el desarrollo de competencias emocionales en estudiantes de secundaria, resaltando la relación entre el contexto sociocultural y las competencias emocionales de los estudiantes. Este estudio subraya la importancia de estructurar las prácticas pedagógicas desde un enfoque sociocultural para potenciar el desarrollo emocional integral de los estudiantes. No obstante, en su enfoque, aunque se reconoce la necesidad de una formación integral, no se establece una conexión directa con la producción escrita o el desarrollo de habilidades de escritura en el contexto educativo.

Por otro lado, el artículo de Walter Adrián Cedeño Sandoya (2022), titulado "Habilidades Socio-Emocionales y su Incidencia en las Relaciones Interpersonales entre Estudiantes", se enfoca en el impacto de las habilidades socioemocionales en las relaciones interpersonales y el ambiente escolar. Al destacar la importancia de la comunicación efectiva y la resolución de conflictos, Cedeño Sandoya subraya cómo el fortalecimiento de estas habilidades mejora las relaciones entre estudiantes. Sin embargo, este estudio no explora la relación entre estas habilidades y la competencia escritora, sino que se limita al ámbito de las interacciones sociales dentro del aula.

En esta misma línea, Esther Álvarez Bolaños (2021), en su artículo "Educación socioemocional", aborda la educación socioemocional desde un enfoque de autorregulación y crecimiento personal, subrayando la importancia de las habilidades como la autopercepción y la resiliencia. Aunque este enfoque es valioso para el desarrollo integral de los estudiantes, no establece conexiones claras con la producción de textos escritos ni aborda cómo estas competencias impactan directamente en el proceso escritor. En el estudio de Valencia Ospina y Flórez Pachón (2024), "Las Habilidades Socioemocionales en los Entornos de la Escuela", se explora el modelo de educación socioemocional implementado en instituciones educativas en Colombia. Los resultados evidencian vacíos significativos en la comprensión y aplicación de estas habilidades en el aula, lo que limita su potencial para transformar el entorno educativo. Aunque el estudio destaca la necesidad de una cualificación docente adecuada y de una integración estructural de la educación socioemocional en los currículos escolares, no aborda la relación entre la formación emocional y el desarrollo de competencias en la producción escrita.

La investigación realizada por Marcos-Sánchez, Manzanal Martínez y Gallego-Domínguez (2023) sobre las competencias socioemocionales y la gestión del aula en niveles de Educación Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional en España destaca la importancia de estas competencias para mejorar el aprendizaje y la gestión educativa. Sin embargo, el estudio se enfoca exclusivamente en la percepción de los docentes sobre las competencias socioemocionales, sin abordar cómo estas habilidades influyen en el proceso de escritura. Los hallazgos subrayan la necesidad de fortalecer la autoeficacia y la empatía en los docentes, pero no exploran la relación entre estas competencias y la enseñanza de la escritura en su totalidad.

En una línea similar, la investigación de Adriana Bateca (2024) en Colombia, centrada en el desarrollo académico de los estudiantes de Educación Básica Primaria a través de las competencias socioemocionales, resalta la importancia de estas habilidades para la formación integral de los estudiantes. A pesar de ser un trabajo fundamental para promover la autorregulación y la comprensión emocional, se limita a un enfoque que no aborda explícitamente la conexión entre las competencias emocionales y la escritura, dejando un vacío importante en el análisis de cómo estas competencias pueden potenciar el desarrollo de habilidades escritoras.

Por otro lado, el trabajo de Bernal (2022), sobre el modelo teórico-pedagógico para el desarrollo de competencias emocionales en estudiantes de secundaria en un contexto sociocultural, identifica la necesidad de integrar prácticas pedagógicas socioculturales que favorezcan el desarrollo emocional. Aunque la relación con la escritura no se menciona de manera directa, su énfasis en el contexto y la interacción sociocultural resalta la relevancia de un enfoque integral en la educación, donde las habilidades socioemocionales son necesarias para el desarrollo global del estudiante.

En el ámbito de la escritura, la investigación de Javier Rossette García y Gabriela Clemente Martínez subraya la insuficiencia de las competencias escritora en estudiantes de Técnico Superior Universitario (TSU), a pesar de su formación en alfabetización académica. Estos autores abogan por un enfoque integral que combine estrategias didácticas innovadoras con la atención a las competencias lingüísticas y emocionales, sugiriendo que una mirada holística podría mejorar significativamente los resultados en la enseñanza de la escritura. Sin embargo, el trabajo no explora cómo las competencias socioemocionales influyen en el proceso de escritura, un aspecto que podría enriquecer la comprensión del fenómeno.

Por su parte, Gil Calderón (2024) y su análisis sobre las dificultades de los estudiantes universitarios en la producción de textos argumentativos revelan los retos en la enseñanza de la escritura argumentativa. Esta investigación presenta propuestas para superar estos obstáculos, aunque nuevamente, no integra la dimensión socioemocional, lo cual podría haber ofrecido una perspectiva más completa para abordar las dificultades en la escritura argumentativa, dado que la autorregulación y la competencia emocional son esenciales para desarrollar una escritura eficaz.

Asimismo, Narváez-Cardona (2023) investiga el impacto de las prácticas preprofesionales y las pasantías en el desarrollo de la escritura, destacando que estos entornos reales fomentan una mayor alfabetización académica y profesional. Aunque la investigación muestra cómo la escritura mejora en estos contextos, no profundiza en cómo las habilidades socioemocionales podrían facilitar una mejor expresión escrita o reflexión crítica en estos entornos.

En el contexto rural de Nariño, Colombia, Sandra Jeraldine Gómez Zambrano (2023) propone el aprendizaje basado en la investigación como una estrategia para mejorar la enseñanza de la escritura. Aunque el enfoque se centra en la alfabetización y la identidad cultural, no explora cómo el fortalecimiento de las competencias socioemocionales puede potenciar el aprendizaje de la escritura en contextos rurales, donde las barreras socioculturales son más evidentes.

Seguidamente, el estudio realizado por Fátima Elizabeth Palacios Briones (2022) sobre la percepción del profesorado en la enseñanza de la producción escrita en Ecuador resalta la importancia de las estrategias digitales para superar desigualdades educativas. Aunque este trabajo identifica desafíos en la enseñanza de la escritura, no integra explícitamente la dimensión socioemocional, que podría ser crucial para abordar las deficiencias observadas.

Se evidencian dificultades significativas en la competencia escrita de los estudiantes. A pesar de recibir formación en alfabetización académica, los estudiantes de técnicas superiores y universidades, como lo indican los estudios de Rossette García y Clemente Martínez (2022) y Calderón (2024), enfrentan bajos niveles de competencia escritora, lo que repercute negativamente en su rendimiento académico y profesional. Estas dificultades no se limitan solo a la producción de textos, sino que también se manifiestan en la escritura argumentativa, un área en la que los estudiantes presentan obstáculos para generar textos coherentes y bien estructurados. Estos hallazgos subrayan la necesidad de un enfoque más integral en la enseñanza de la escritura, que no solo aborde la técnica de redacción, sino que también contemple el desarrollo emocional y cognitivo de los estudiantes.

Por otro lado, se destaca la relación entre la literatura y las competencias socioemocionales, un aspecto que a menudo se pasa por alto en los enfoques pedagógicos convencionales. Estudios como el de Rodríguez Turriago, Camargo Martínez y Uribe Álvarez (2022) demuestran que la literatura, específicamente los libros-álbum, juega un papel crucial en el fomento de habilidades emocionales como la empatía, la comunicación efectiva y la autorregulación. Estas competencias socioemocionales son esenciales para una escritura efectiva, pues la capacidad de gestionar las emociones y organizar las ideas de manera clara está estrechamente vinculada con el proceso de redacción. Estos resultados sugieren que la integración de la literatura como herramienta pedagógica puede ser un medio poderoso para fortalecer tanto las competencias socioemocionales como las escritoras. En conjunto, la revisión de estas investigaciones ofrece un panorama diverso que, aunque no integra directamente las habilidades socioemocionales y las competencias escritoras, aporta insumos valiosos en sus respectivas áreas de intervención y destaca la necesidad de un abordaje más integral en futuras investigaciones.

En cuanto al impacto de los contextos formativos reales, los estudios revisados coinciden en que las pasantías juegan un papel esencial en el desarrollo de habilidades escriturales. Según Narváez-Cardona (2023), estas experiencias proporcionan a los estudiantes un escenario auténtico en el que pueden aplicar lo aprendido y mejorar tanto sus habilidades técnicas como reflexivas. No obstante, se observa una falta de énfasis en la integración de las competencias socioemocionales en estas experiencias formativas. Incorporar estos aspectos emocionales podría enriquecer la práctica y mejorar la calidad de la escritura en contextos reales, ya que permite que los estudiantes no solo se enfoquen en los aspectos técnicos, sino también en la gestión de sus emociones al enfrentarse a tareas complejas. En cuanto a las propuestas de mejora en la enseñanza de la escritura, se han identificado varias estrategias innovadoras que podrían fortalecer el proceso de enseñanza. Entre ellas, el trabajo de Gómez Zambrano (2023) resalta el aprendizaje basado en la investigación como una herramienta que no solo favorece el desarrollo de la escritura, sino también la construcción de una identidad cultural en los estudiantes. Sin embargo, a pesar de que esta estrategia es beneficiosa, no aborda explícitamente cómo las competencias socioemocionales pueden influir en el proceso de escritura. De igual manera, la incorporación de tecnologías digitales, destacada por Palacios Briones (2022), juega un papel crucial en la enseñanza de la escritura, especialmente en contextos educativos con desigualdades. No obstante, este enfoque tampoco aborda cómo las tecnologías pueden facilitar el desarrollo de las competencias socioemocionales, lo cual podría potenciar aún más el proceso de aprendizaje.

Finalmente, uno de los hallazgos más relevantes de los estudios revisados es la carencia de un enfoque integral que combine las competencias socioemocionales y escritoras. La mayoría de los enfoques pedagógicos se concentran en la mejora técnica de la escritura, pero pocos exploran cómo dicha competencia puede contribuir al fortalecimiento de las habilidades emocionales. Esta desconexión refuerza la necesidad de desarrollar investigaciones que integren ambos aspectos y cómo su interacción puede enriquecer el proceso educativo, favoreciendo un desarrollo integral en los estudiantes.

Conclusión

Los antecedentes revisados muestran que, aunque se reconoce la existencia de dificultades en el desarrollo de la competencia escritora, también se han identificado estrategias bien argumentadas que podrían enriquecer el proceso de enseñanza de la escritura.

La incorporación de literatura, experiencias formativas en contextos reales, y el aprendizaje basado en la investigación son elementos clave que pueden potenciar las competencias escritoras. Sin embargo, aún persiste la necesidad de integrar las competencias socioemocionales en estos enfoques pedagógicos, lo cual abriría nuevas posibilidades para mejorar el proceso de escritura de manera integral.

Los resultados de los antecedentes revisados evidencian que, aunque existen esfuerzos en la enseñanza de la escritura, persisten dificultades significativas, especialmente en la escritura argumentativa y en la falta de competencias socioemocionales, que impactan negativamente en la producción escrita. A pesar de esto, se ha identificado que la literatura y otros contextos formativos, pueden favorecer el desarrollo emocional de los estudiantes y, por ende, mejorar su capacidad para escribir de manera efectiva.

Sin embargo, las limitaciones encontradas permiten afirmar, que, en futuras investigaciones, se debe explorar la integración de las competencias socioemocionales en la enseñanza de la escritura y evaluar el impacto de estas intervenciones. Además, sería valioso investigar cómo propuestas didácticas innovadoras, pueden contribuir al desarrollo tanto de la competencia escritora como de las competencias emocionales de los estudiantes. Reflexiones Finales

Durante el desarrollo del artículo se dilucidaron diferentes puntos de vista sobre el proceso lector y las habilidades socioemocionales. Para las conclusiones finales, éstas serán entendidas como una estrategia metodológica que se desarrolla desde una formación integral, el cual integra experiencias de producción textual con el fin de resolver problemas contextuales y a la vez fortalecer habilidades socioemocionales, basándose en la premisa que esta integridad enriquece y fortalecer el proceso educativo, al tiempo que contribuye a la sociedad.

Desde la formación integral, se desarrollan habilidades académicas, dependiendo de las actividades que se planeen realizar y el área del conocimiento que se trabaje, además de esto se involucra la formación socioemocional, ya que durante el proceso se incluye el desarrollo de habilidades de inteligencia emocional, resolución de problemas, empatía y autoconciencia con el fin de fomentar un clima escolar positivo y de apoyo que promueva la inclusión, la diversidad y el respeto mutuo. La integralidad se fundamenta desde los niveles de la escritura, el intratextual que desde el componente semántico se ocupa de la microestructura y la macroestructura del texto (coherencia y cohesión entre oraciones y la coherencia global), relacionado con conciencia emocional, empatía y autorregulación lo cual, posibilitar la gestión de las emociones y la construcción de argumentos persuasivos; en segundo el nivel intertextual, la toma de decisiones responsables y la resolución de problemas, ya que los estudiantes deben ser capaces de relacionar ideas de manera crítica y ética desde el componente relacional (relaciones con otros textos, citas, referencias) y tercer lugar, el extratextual, componente pragmático (que se ocupa del contexto) Este enfoque integral permite abordar temas relevantes y expresar su compromiso con causas sociales reflejando una conciencia social y crítica en sus textos. (MEN,1998, p. 37).

En esta misma línea, se fortalece el aprendizaje experiencial, el cual apunta a que las personas aprenden mejor cuando están involucradas en experiencias significativas y reflexionan sobre estas para extraer lecciones y conocimientos, una conexión directa entre la teoría, la práctica y el contexto. El aprendizaje experiencial, sigue tres momentos, en primer lugar, la experiencia: concreta: los estudiantes se involucran en las actividades planeadas en consenso; en segundo lugar, en la reflexión observacional los educandos logran comprender e interiorizan las competencias y aprendizajes vistos; en tercer lugar, experimentación activa, en la cual ponen en práctica los conocimientos adquiridos, aplican lo aprendido en situaciones concretas, desarrollando así habilidades para el pensamiento crítico, toma de posición frente a una problemática, además de ser un participante activo en su proceso educativo lo cual contribuye a su motivación e interés por aprender.

Por último, otro punto importante, es la enseñanza de valores de ciudadanía global, como la justicia social, la sostenibilidad, el respeto y la responsabilidad cívica, a través de actividades y experiencias que conecten a los estudiantes con las comunidades, al integrar estos elementos en una formación coherente, centrado en los niños, niñas y jóvenes que busque proporcionarles una experiencia de aprendizaje completa que los prepare para enfrentar los desafíos de la sociedad.