Introducción

La globalización y la internacionalización de los mercados han aumentado la necesidad de un dominio del inglés en una variedad de campos académicos y profesionales. Como señalan Montero García, de la Cruz Villegas y Arias Ovando (2020), "la globalización ha hecho de este idioma la clave en las relaciones de comercio internacionales, por consiguiente, los sistemas educativos de diversos países han logrado integrar el idioma inglés en los diferentes niveles educativos con la intención de formar profesionistas competentes a nivel internacional" (p. 55).

En consecuencia, el objetivo principal de la educación superior en el campo de la enseñanza del inglés como lengua extranjera (EFL), por sus siglas en inglés, es formar profesionales capaces de dominar este idioma con eficacia. Según Caicedo (2023), aprender un nuevo idioma, como el inglés, representa un reto estimulante y, en muchos casos, una necesidad en el contexto de la globalización. Desarrollar competencias en una lengua extranjera no solo abre puertas a nivel personal y profesional, sino que también fortalece la comprensión intercultural y mejora la comunicación en un mundo cada vez más interconectado y diverso.

El presente estudio examina la relación entre el nivel de conocimiento de inglés de un grupo de estudiantes de primer año de Licenciatura en Inglés en el Centro Regional Universitario de Los Santos (CRULS), Universidad de Panamá.

En el contexto global actual, donde la comunicación intercultural y las habilidades lingüísticas son cada vez más valoradas en el ámbito académico y profesional, el dominio del inglés es crucial. Comprender cómo los estudiantes aprenden inglés y cómo su estilo de aprendizaje puede influir en su nivel de competencia lingüística, se pueden diseñar estrategias educativas más efectivas y personalizadas. La identificación y comprensión de los estilos de aprendizajes de los estudiantes es crucial para la educación. Cada estudiante sigue un camino único en su proceso de aprendizaje del idioma. Mientras algunos aprenden mejor a través de recursos visuales, otros se benefician más de la interacción oral o de la aplicación práctica del idioma en contextos reales. (Caicedo, 2023).

Los estilos de aprendizajes individuales permiten a los educadores ajustar sus enfoques pedagógicos y estrategias de enseñanzas para satisfacer las necesidades y preferencias de cada estudiante. Para Lopez Baloy (2021), los estilos de aprendizaje se basan en modelos teóricos que sirven como marcos de interpretación, ya que permiten evaluar en qué medida la forma de aprender de un individuo se ajusta a un estilo específico.

Las estrategias de enseñanza del docente deben adaptarse a la diversidad de los estudiantes, lo que implica reconocer y ajustar los distintos estilos de aprendizaje. Esto permite facilitar la transmisión del conocimiento considerando al estudiante como un participante activo en su proceso de aprendizaje, especialmente cuando se trata de un idioma distinto a su lengua materna. (Lopez Baloy 2021)

Los educadores pueden personalizar el entorno de aprendizajes ofreciendo una variedad de actividades y recursos que estén en línea con los estilos de aprendizajes de los estudiantes al reconocer cómo los estudiantes prefieren recibir, procesar y comprender la información. Esto no solo puede aumentar la motivación y el interés de los estudiantes, sino que también quizás mejora su capacidad para retener y aplicar el conocimiento de manera efectiva. Al considerar los estilos de aprendizajes, se fomenta, tal vez, un enfoque de aula inclusivo donde se valora la diversidad de las habilidades y preferencias de los estudiantes. Finalmente, la identificación de estilos de aprendizaje podría permitir crear un entorno educativo más efectivo y enriquecedor para todos los estudiantes para aprovechar al máximo su potencial académico.

De acuerdo con Coffield (2004), se entiende por estilo de aprendizaje "las preferencias individuales de los estudiantes para recibir, procesar y comprender la formación"(p. 137). Por su parte, Pashler et al (2008) también señalan que los estilos de aprendizajes se definen como "teorías sobre las diferencias individuales en cómo las personas aprenden mejor" (p. 105). En este mismo orden de ideas, Keefe (2014) describe los estilos de aprendizajes como "preferencias individuales y consistentes de los estudiantes por ciertos tipos de actividades y formas de recibir información" (p. 21). Por otro lado, Bobadilla et al. (2017) describen los estilos de aprendizaje como los procesos subjetivos mediante los cuales las personas perciben, integran, retienen y aplican la información adquirida a partir de sus experiencias en su entorno. Los estilos de aprendizaje se refieren a las particularidades cognitivas, emocionales y físicas que determinan la forma en que los estudiantes interactúan, interpretan y reaccionan ante su entorno de aprendizaje (Bobadilla et al., 2021).

Según Hawk y Shah (2007) se han realizado varios estudios con el objetivo de investigar y sugerir métodos para categorizar a los estudiantes y, en consecuencia, establecer estrategias personalizadas durante el proceso de enseñanza y aprendizaje. Uno de los enfoques más prominentes en este sentido es el de los estilos de aprendizaje, los cuales están vinculados con la manera en que se procesa la información para abordar el proceso de aprendizaje.

En Panamá, el nivel o dominio del inglés como lengua extranjera varía considerablemente entre la población. Si bien el inglés se enseña como asignatura obligatoria en las escuelas, el nivel de competencia puede variar dependiendo de factores como la calidad de la educación recibida, la exposición al idioma fuera del entorno escolar y la motivación individual para aprender. En general, se puede decir que el nivel de inglés en Panamá es bastante diverso. En áreas urbanas y en sectores donde hay una mayor exposición al inglés, como el turismo o el comercio internacional, es más probable encontrar individuos con un nivel de inglés más alto (Torres et al., 2019). Por otro lado, en áreas rurales y entre poblaciones con acceso limitado a recursos educativos, el nivel de inglés tiende a ser más bajo.

El gobierno panameño ha reconocido la importancia del inglés como herramienta para la comunicación internacional y el desarrollo económico, y ha implementado iniciativas para mejorar la enseñanza y el aprendizaje del inglés en el país (Acosta, 2021).

En varios contextos educativos, se ha llevado a cabo investigación sobre el nivel de conocimiento de inglés de los estudiantes y su relación con los estilos de aprendizajes. Cabrales, Oliveros y Mejía (2014) realizaron un estudio sobre estilos de aprendizajes y rendimiento académico en inglés en la Licenciatura en Lenguas Modernas de la Universidad de San Buenaventura, seccional Cartagena. Dicho estudio tuvo como objetivo conocer los estilos de aprendizajes de los estudiantes de la Licenciatura en Lenguas Modernas de la Universidad de San Buenaventura, específicamente en el área de inglés, y su relación con el rendimiento académico en esta asignatura. Se aplicó la prueba de Felder y Silverman para identificar los estilos predominantes y se contrastó esta información con el promedio de notas y la opinión de los docentes obtenida mediante la técnica del grupo focal. Los resultados indican un predominio de los estilos activo, sensitivo, visual y secuencial frente a los estilos reflexivo, intuitivo, verbal y global.

Otro estudio relacionado fue realizado por López-Baloy (2021) donde se presentan los resultados de una investigación sobre los estilos de aprendizaje del idioma inglés en estudiantes de segundo año de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Panamá. El objetivo principal fue determinar si existen diferencias significativas en los estilos de aprendizajes según género. Se utilizó un cuestionario para recolectar información sobre los estilos de aprendizajes y se proponen recomendaciones para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje del idioma inglés en beneficio de los estudiantes a nivel superior. Los resultados sugieren que el género puede influir en la forma en que los estudiantes aprenden inglés, lo que puede ser útil para planificar la enseñanza del idioma.

Por otro lado, el estudio realizado por Juárez-Díaz, Sánchez-García y Gaeta- González (2019) "Estilos de aprendizajes y rendimiento académico en inglés como lengua extranjera en el nivel de educación superior" se realizó con 41 estudiantes universitarios que respondieron el Cuestionario de Estilos de Aprendizaje CHAEA de Honey Alonso y un examen departamental. El cuestionario CHAEA se utiliza para medir los estilos de aprendizaje y consta de 80 preguntas que evalúan cuatro dimensiones: activo, reflexivo, teórico y pragmático. El examen departamental se utilizó para medir el rendimiento académico en inglés como lengua extranjera. Los datos recopilados se analizaron mediante estadística descriptiva y correlacional. Se encontró una correlación positiva entre el estilo de aprendizaje teórico y el rendimiento académico en inglés como lengua extranjera. La metodología utilizada en este estudio fue adecuada para analizar la relación entre los estilos de aprendizaje y el rendimiento académico en inglés como lengua extranjera en universitarios.

Luego de la revisión de los estudios, como el de Cabrales, Oliveros y Mejía (2014) en la Universidad de San Buenaventura, y el de López-Baloy (2021) en la Universidad de Panamá, se observa que se han analizado los estilos de aprendizaje de los estudiantes y su impacto en el rendimiento académico en inglés. Estos estudios han utilizado diferentes metodologías, como pruebas de estilos de aprendizaje y cuestionarios, para obtener sus resultados. Sin embargo, aún existe una brecha de investigación en cuanto a la relación específica entre los estilos de aprendizaje y el rendimiento académico en inglés como lengua extranjera en el contexto de la educación superior en Panamá.

No se ha realizado un estudio exhaustivo que analice esta relación en profundidad y que tenga en cuenta las particularidades del contexto panameño. Por lo tanto, existe una necesidad de investigaciones adicionales que aborden esta brecha y proporcionen información relevante para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje del inglés en la educación superior en Panamá.

Métodología

El estudio se desarrolló con un diseño de investigación cuantitativa tipo correlacional ya que la hipótesis buscaba establecer si existe una relación significativa entre variables mesurables. En este estudio se empleó un muestreo por conglomerados. Este tipo de muestreo fue seleccionado debido a la conveniencia y eficiencia que ofrece al trabajar con grupos naturales ya existentes. En lugar de seleccionar individuos de diferentes turnos de manera aleatoria, se decidió aplicar el instrumento de recolección de datos a todos los estudiantes de un mismo turno, conformando así un grupo homogéneo y representativo de la población estudiada en este nivel específico.

Esta metodología permite recolectar datos de manera más organizada y sistemática, asegurando que todas las respuestas provienen de un contexto similar, lo cual facilita el análisis comparativo y reduce posibles sesgos asociados a variaciones horarias y contextuales entre los diferentes turnos. Además, el uso del muestreo por conglomerados es particularmente útil cuando se busca evaluar características comunes dentro de un subgrupo específico, proporcionando una visión detallada y enfocada de las dinámicas y competencias del grupo seleccionado. Debido a que existían tres grupos del mismo nivel en diversos turnos y que los mismos oscilaban en cantidades similares de estudiantes se seleccionó un grupo con un total de 32 estudiantes.

En cuanto a la recolección de los datos para determinar el nivel de conocimiento del inglés este estudio se enfoca específicamente en medir dos sub habilidades de este idioma, a saber, vocabulario y gramática. Para tales fines se aplicaron exámenes estandarizados de ubicación de nivel de conocimiento (Pearson Total English Placement Test) y para determinar los estilos de aprendizajes de los estudiantes se administró el modelo VAK (visual, auditivo, kinestésico). En este caso, se pretendió determinar si el nivel de conocimiento de inglés (variable independiente) tiene un efecto significativo en el estilo de aprendizaje de los estudiantes (variable dependiente).

Luego de la aplicación de los instrumentos para medir el nivel de conocimiento de inglés de los estudiantes y sus estilos de aprendizaje se analizaron los datos utilizando estadística descriptiva y correlacional para determinar el tipo de relación existente entre el nivel de conocimiento de inglés y el estilo de aprendizaje de los estudiantes.

Resultados

Resultados del examen de nivel de inglés, de acuerdo con el Pearson Total English Placement Test.

La figura 1 muestra que, en los resultados del examen de conocimiento de inglés, el análisis del conjunto de datos reveló medidas clave de tendencia central, que son esenciales para comprender su distribución. Se calculó que el valor medio era de 40.3. La mediana, que es el valor medio del conjunto de datos, resultó ser 34.5, lo que significa que la mitad de los puntos de datos están por debajo de este valor y la otra mitad por encima. Además, la moda del conjunto de datos es 32, lo que indica el valor más frecuente. Estas medidas sugieren que, aunque el valor medio del conjunto de datos es relativamente alto, un número significativo de puntos de datos se agrupan en torno al valor inferior de 32, lo que demuestra un posible sesgo en la distribución de los datos.

Figura 1Resultado del Examen de inglésResultado del Examen de inglés

Fuente: Resultado del Examen de Conocimiento General de inglés

En cuanto al nivel de conocimiento de inglés, de acuerdo con la Figura 2, se aprecia que el 53.1% de los estudiantes se ubican en un nivel elemental, el 37% de estos se ubica en un nivel pre intermedio, mientras que el 6.3% obtuvo un nivel intermedio y el 3.1% se ubica en el nivel intermedio avanzado. Estos datos nos permiten establecer que la mayoría de los participantes de este estudio se encentran en un nivel básico de dominio de inglés.

Figura 2Resultado del Nivel de Inglés de Acuerdo al Examen de UbicaciónResultado del Nivel de Inglés de Acuerdo al Examen de Ubicación

La figura 3 muestra los resultados del test de estilos de aprendizaje se obtiene que el estilo predominante muestral es el visual, el cual indica que el 59% de los estudiantes aprenden mayormente visualmente. Por otro lado, el 31 % de los participantes se identifican con un estilo de aprendizaje predominantemente auditivo y tan solo el 10% de los estudiantes se identifican un estilo de aprendizaje kinestésico.

El conjunto de datos incluye las puntuaciones obtenidas en los exámenes de inglés, los correspondientes niveles de dominio del inglés de 32 estudiantes y los estilos de aprendizaje identificados. En el estudio se codificaron los datos cualitativos en función de los estilos de aprendizaje (1: Kinestésico, 2: Visual, 3: Auditivo) y los niveles de dominio del inglés (1: Elemental, 2: Pre intermedio, 3: Intermedio, 4: Intermedio alto). Se realizó un análisis correlacional para identificar la relación entre los estilos de aprendizaje y las puntuaciones obtenidas en el examen de inglés y los niveles de competencia.

Figura 3Resultado del Test de Estilo de Aprendizaje VARKResultado del Test de Estilo de Aprendizaje VARK

Fuente: Resultado del Test de Estilo de Aprendizaje VAK

Se calculó el coeficiente de correlación de Pearson entre los estilos de aprendizaje y la puntuación obtenida en el examen de inglés. El análisis de los datos proporcionados reveló que el coeficiente de correlación de Pearson (r) entre el estilo de aprendizaje y las puntuaciones del examen de inglés es 0,174. Esto indica que existe una correlación positiva débil (r = 0,174, p < 0,05), entre los estilos de aprendizaje y los niveles de dominio del inglés, es decir hay una ligera tendencia a que los estudiantes con determinados estilos de aprendizaje obtengan puntuaciones más altas en los exámenes de inglés. Sin embargo, la relación no es lo suficientemente fuerte como para considerarse significativa.

Los alumnos auditivos tienen el rango más alto (64) y la desviación estándar (aproximadamente 22,96), lo que indica una mayor variabilidad en las puntuaciones. Los alumnos kinestésicos tienen el intervalo (18) y la desviación típica (9) más bajos, lo que indica una mayor uniformidad en las puntuaciones. Los alumnos visuales tienen un intervalo de 49 y una desviación típica de aproximadamente 12,85. La puntuación más alta del examen es 92, la cual corresponde a un estudiante cuyo estilo de aprendizaje predominante es auditivo, mientras que la puntuación más baja es 25 donde se identifica a un estudiante con características de aprendizaje netamente visual.

Discusión

Los estudiantes auditivos obtuvieron la puntuación media más alta y la puntuación individual más alta demostrando la mayor variabilidad en las puntuaciones, lo que sugiere una amplia gama de capacidades o niveles de preparación. Por su parte, los estudiantes kinestésicos obtuvieron puntuaciones consistentes con un rango y una desviación estándar más bajos. Las puntuaciones media y mediana están estrechamente alineadas, lo que indica que las puntuaciones se distribuyen simétricamente en torno a la media. Por otro lado, los estudiantes visuales tienen la media más baja y la desviación típica más alta de todos los grupos. La puntuación de la moda sugiere una agrupación de puntuaciones en torno a 32.

El análisis muestra una relación positiva débil entre las variables, pero es estadísticamente significativa. Con base en el resultado (r = 0,174, p < 0,05), se puede concluir que la investigación encontró que no existe una relación significativa entre las variables estudiadas.

En otras palabras, se puede señalar que hay una correlación positiva débil (r = 0,174): El coeficiente de correlación, representado por "r", mide la fuerza y la dirección de la relación entre dos variables. En este caso, el valor de 0,174 indica que existe una relación positiva débil entre las variables estudiadas. Esto significa que, a medida que una variable aumenta, la otra también tiende a aumentar, pero la relación es bastante débil o poco significativa. p < 0,05: Este valor de "p" representa el nivel de significancia estadística. Un valor de p menor a 0,05 indica que la correlación observada es estadísticamente significativa, es decir, que hay menos de un 5% de probabilidad de que la relación observada sea producto del azar. En este caso, la correlación, aunque débil, es lo suficientemente fuerte como para considerarse significativa desde el punto de vista estadístico.

Dado que el valor de p < 0,05, la correlación observada no se debe al azar y es estadísticamente significativa, lo que confirma que sí hay una relación entre las variables. Sin embargo, debido a que el valor de r es bajo (0,174), se debe tener en cuenta que la relación entre las variables no es lo suficientemente fuerte como para tener un gran impacto, aunque sea estadísticamente importante.

La débil correlación positiva encontrada en este estudio sugiere que los estilos de aprendizaje tienen un impacto mínimo en las puntuaciones de los exámenes de inglés entre los alumnos de la muestra. Estos resultados implican que otros factores podrían desempeñar un papel más significativo a la hora de determinar el rendimiento en los exámenes de inglés.

Al comparar los resultados de este estudio con los estudios citados, los hallazgos de Cabrales, Oliveros y Mejía (2014), López Baloy (2021) y Juárez-Díaz, Sánchez-García y Gaeta-González (2019), se observan similitudes y diferencias significativas. Mientras que los estudios de Cabrales et al. (2014) y Juárez-Díaz et al. (2019) encontraron una correlación positiva significativa entre los estilos de aprendizaje teórico y el rendimiento académico en inglés, el presente estudio mostró una correlación positiva débil (r = 0.174, p < 0.05).

Esta diferencia en la magnitud de la correlación podría deberse a variaciones en el diseño del estudio, las características de la muestra o los instrumentos utilizados para medir tanto los estilos de aprendizaje como el rendimiento académico. Además, el estudio de López Baloy (2021) destacó diferencias en los estilos de aprendizaje según el género, un aspecto no abordado en nuestro estudio, sugiriendo que la inclusión de variables demográficas podría proporcionar una visión más completa. Las diferencias observadas también pueden deberse a factores contextuales como el entorno educativo y las metodologías de enseñanza.

A pesar de las diferencias observadas entre los resultados de este estudio y los estudios de Cabrales, Oliveros y Mejía (2014), López Baloy (2021) y Juárez-Díaz, Sánchez-García y Gaeta-González (2019), la realización de este estudio ha sido valiosa y aporta un valor significativo a la sociedad del conocimiento. Este estudio proporciona una visión específica del contexto del Centro Regional Universitario de Los Santos, lo que contribuye a una comprensión más amplia y matizada de la relación entre estilos de aprendizaje y rendimiento académico en inglés en diferentes entornos educativos.

Además, al identificar una correlación positiva débil (r = 0.174, p < 0.05), el estudio sugiere que otros factores pueden estar influyendo en el rendimiento académico, destacando la necesidad de futuras investigaciones que exploren variables adicionales y contextos diversos. Por lo tanto, este estudio no solo contribuye al cuerpo existente de literatura sobre estilos de aprendizaje y rendimiento académico, sino que también abre nuevas vías para la investigación con muestras más amplias y diversas podrían aportar información adicional y ayudar a identificar otros factores que contribuyen a los resultados del aprendizaje del inglés, fomentando una comprensión más completa y holística de los factores que afectan el aprendizaje de inglés.

Conclusión

Los alumnos auditivos obtuvieron mejores resultados globales en la prueba de inglés, con puntuaciones medias más altas y puntuaciones individuales más altas. Sin embargo, sus puntuaciones fueron más variables que las de los alumnos kinestésicos, cuyo rendimiento fue más constante. Los alumnos visuales obtuvieron las puntuaciones medias más bajas, pero mostraron una amplia gama de niveles de rendimiento.

Se concluye que comprender la correlación entre los estilos de aprendizaje y el dominio del inglés puede servir de base a las estrategias educativas de apoyo a alumnos diversos. Se recomienda seguir investigando para explorar los factores subyacentes que contribuyen a estas correlaciones y validar estos resultados en poblaciones más amplias y diversas.