Introducción
La didáctica es una ciencia que aborda un campo de conocimiento muy amplio en el ámbito educativo, lo que le otorga un puesto significativo a la hora de profundizar en los temas relacionados con la educación. Se comprende “Como disciplina que se encarga de estudiar la enseñanza, concretando valores formativos y un proyecto político” (Picco & Cordero 2021, p. 2) Sin embargo, no es ajena a las problemáticas que enfrenta cualquiera de las ciencias del conocimiento, desde el objeto de enseñanza, la significación de la práctica pedagógica, la interdisciplinariedad con otras ramas del saber, más el rol que desempeña en la formación de los futuros educadores de la sociedad. La didáctica, como campo de estudio de la pedagogía, se ha caracterizado por la búsqueda constante de comprender y orientar los procesos de enseñanza. Su desarrollo ha permitido identificar los elementos esenciales que intervienen en la práctica educativa y las tensiones que esta conlleva. En este sentido, Camilloni (2007) señala que:
De todos modos, la preocupación de la didáctica por la enseñanza se ha centrado en la enseñanza en situación escolar: es el problema de enseñar «todo a todos» el que ha requerido y sigue necesitando respuestas especializadas. En cuarto lugar, la definición presentada es «genérica», es decir, sólo procura establecer los rasgos básicos y comunes a la diversidad de situaciones designadas como «enseñanza»: una situación en la que alguien intenta transmitir un conocimiento a otro (p. 6)
En el marco de la formación de los docentes, la didáctica puede entenderse como una herramienta que ayuda a reconocer los elementos centrales de la enseñanza. Más que una definición rígida, ofrece un horizonte desde el cual se comprende que enseñar implica siempre un intento deliberado de transmitir conocimientos. Desde esta perspectiva, los futuros profesores no solo adquieren técnicas, sino que desarrollan la capacidad de reflexionar sobre la complejidad de “enseñar a todos”, asumiendo la responsabilidad social y pedagógica que este desafío conlleva.
En la escuela rural, el papel del docente exige más que transmitir contenidos tal como aparecen en los textos. La labor consiste en transformar los saberes científicos en conocimientos que puedan dialogar con la vida cotidiana de los estudiantes. Esa transformación, conocida como “transposición didáctica, que consiste en la transformación del saber científico a un saber didactizado, posible de ser enseñado” (Chevallard, citado en Lifeder, 2023, párr. 12). Esto implica acercar el conocimiento especializado a un lenguaje y a unas experiencias que resulten comprensibles y útiles en el contexto campesino. De este modo, enseñar no se limita a repetir teorías, sino que se convierte en la tarea de traducirlas a ejemplos vinculados con la siembra, el cuidado del ambiente o las prácticas comunitarias, haciendo que la ciencia cobre sentido en la realidad rural.
La didáctica, como es de obviar, va ligada al campo de la educación, a la forma como se llevan a cabo los procesos de enseñanza, colocando al estudiante como el centro del acto educativo; para este estudio, el análisis se hará desde el punto de vista de la ruralidad, haciendo un análisis crítico para comprender como se lleva a cabo el ejercicio educativo en este contexto, los retos y desafíos a los que se enfrenta, tal y como lo señala Rodríguez et al, (2024):
La educación rural en Colombia ha sido históricamente un tema de vital importancia y continua
discusión en el ámbito académico, político y social. A lo largo de los años, las zonas rurales han
enfrentado desafíos significativos que han influido en la calidad de la educación brindada a las
comunidades que conforman estos lugares del país. A pesar de los avances y esfuerzos realizados,
persisten brechas educativas y condiciones desfavorables que afectan el acceso a una educación
equitativa y de calidad. En ese sentido, se presentan problemáticas asociadas a factores históricos
sociales como el conflicto armado, con una repercusión directa en asuntos socioeconómicos y
culturales que han contribuido a caracterizar este escenario (p.71)
En los últimos años, la didáctica ha tomado fuerzas en las zonas rurales, El Ministerio de Educación Nacional colombiano (2022), habla sobre la necesidad de una educación rural con enfoques pedagógicos diferenciados, donde se reconozca la diversidad de los territorios y sus culturas como ejes de la acción didáctica, esto ha evidenciado la preocupación de los entes territoriales para tratar de comprender y transformar las prácticas educativas tanto en lo académico como en políticas públicas, con el objetivo de ir subsanando las deficiencias que se viven en los contextos de ruralidad, donde es difícil ocultar el olvido y la marginalidad en la que han vivido sus comunidades debido a la poca inversión estatal para mejorar su calidad de vida y poder satisfacer sus necesidades básicas, en estos territorios no se había venido reconociendo las fortalezas que hay en estas zonas, como los saberes locales, los lugares y espacios diversificados, cultural y socialmente; aquí, se practican unos saberes que pueden ser potencializados a través de la implementación de buenos procesos de enseñanza y aprendizaje. Es a lo que Cámara (2023) hace referencia a la necesidad de visibilizar estos hechos.
La historia de la educación rural ha estado signada por la necesidad de hacer visible sus realidades cotidianas, su potencial pedagógico, su historia extraordinariamente rica y su enorme diversidad cultural. Es tarea continua de estudiantes, educadores e investigadores poner sobre la mesa la diversidad de la educación rural para contribuir a decisiones políticas adecuadas y pertinentes. (p. 10)
Desde esta perspectiva, la didáctica emerge como una disciplina fundamental para el desarrollo teórico – práctico en el ámbito educativo, tratar de responder a preguntas fundamentadas sobre los modelos didácticos que pueden ser aplicados en los contextos rurales y cómo estos pueden responder positivamente a las necesidades que presentan las comunidades para ir cerrando las brechas de desigualdad. Desde este artículo se propone hacer una revisión de la literatura académica más reciente con el fin de comprender la incidencia que tienen los enfoques didácticos sobre la enseñanza y el aprendizaje en contextos rurales.
Los debates educativos contemporáneos que se han fijado en las teorías pedagógicas y como estas son utilizadas en el aula de clase por los docentes en el contexto rural dejan en evidencia unas brechas marcadas por distintos escenarios culturales, la falta de recursos y la misma geografía en la que se encuentran lo que hace que se tenga que repensar la utilidad de los modelos didácticos tradicionales para responder a las necesidades con la que se debe enseñar y si estos son suficientes para comprender los aprendizajes que se deben impartir. Por tal motivo se deduce que las metodologías utilizadas por los educadores son herramientas insuficientes para la transformación de esas prácticas educativas y potenciar aprendizajes significativos en los educandos que habitan las zonas rurales (Leyton, et al., 2023)
Comprender la importancia de los modelos didácticos y como estos se articulan con los aprendizajes rurales, le suman una importancia trascendental si se quieren analizar desde una perspectiva crítica y situada, debido a los desafíos que se deben enfrentar al momento de la ejecución de las prácticas educativas donde se debe tener en cuenta las características socioculturales, económicas y geográficas del contexto los cuales inciden al momento de llevar a cabo los procesos de enseñanza y aprendizaje, estos deberían ser flexibles y dialógicos con el fin de promover la igualdad potenciando aprendizajes significativos.
Fundamentación teórica de la didáctica en el aprendizaje rural
Es ineludible empezar un trabajo científico sobre didáctica y no iniciar con el padre fundador Juan Amós Comenio (1592 - 1670) quien elaboró las bases fundamentales de la pedagogía moderna en su gran obra “la didáctica magna” Comenio propuso una visión más organizada a cerca del acto de enseñar, con su frase: enseñar todo a todos eficazmente y agradable da inicio a una concepción del acto educativo como algo accesible, gradual y metodológico, defendía la idea de que la enseñanza debía darse por etapas; sin embargo, los análisis críticos en la actualidad se cuestiona la aplicabilidad de este modelo en la educación rural.
Como la cera es capaz de admitir toda clase de forma y permite ser conformada y transformada del modo que se quiera, de igual manera nuestro entendimiento al recibir las imágenes de todas las cosas recibe en si cuanto contiene el universo (Comenio 1998, p. 11).
Comenio analiza a la escuela como un “taller de humanidad” revelando una apreciación muy humanista del acto de educar donde se puede formar al individuo integralmente, lo que ha tenido una influencia en muchas tradiciones pedagógicas. Sin embargo, la didáctica ha venido evolucionando desde esta época hasta la contemporaneidad, la aparición de posturas más críticas, situadas y reflexivas como lo denomina Litwin (1997) quien propone que la didáctica debe desprenderse del tradicionalismo lleno de las técnicas propuestas por Comenio y empezarse a mirar desde una perspectiva más situada, donde las dimensiones éticas, comunicativas y culturales también juegan un papel fundamental en su aplicación. De esta manera, “un análisis de la obra de Comenio nos permite reconocer similares preocupaciones en nuestras primeras aproximaciones a los temas de la enseñanza” (Litwin 1997, p. 36) por tal motivo se introduce el concepto de “configuraciones didácticas” con el fin de dar a conocer cómo se articulan los elementos de la enseñanza, fundamental para dejar la instrumentalidad didáctica y abrir paso a una mirada más compleja donde el docente actúa con saber práctico. “La enseñanza no es la mera ejecución de un plan, sino una práctica que se construye en el hacer, en el vínculo con otros y en el contexto en que se inscribe” (Morelli 2015, p. 22) en los contextos rurales, las condiciones son muy particulares, la implementación didáctica en el quehacer pedagógico se requiere de unas configuraciones didácticas flexibles, ajustadas a las realidades de cada contexto. Según esta perspectiva, Castro & Aguirre (2021) es su trabajo, la dimensión didáctica en la práctica de docente rurales enfatiza:
Las prácticas reflejan las decisiones y acciones llevadas a cabo por el maestro se ven permeadas por la formación académica, por el territorio en donde desempeñan su labor, la población estudiantil, los recursos que tienen a disposición, además de las relaciones de poder que se establecen entre los sujetos que están inmersos en este contexto, entre otras (p. 5)
Construir desde la experiencia docente situándose en las características del entorno y las necesidades de los estudiantes, usando eficazmente los recursos disponibles que se encuentren en el contexto con el fin de darle sentido a las prácticas establecidas por los docentes que laboran en la ruralidad es lo que permite darle flexibilización y adaptación a la labor pedagógica en estos ecosistemas educativos. Desde la perspectiva de Ramírez Castellano et al., (2020) quienes también proponen una educación contextualizada sobre la necesidad que hay de ir transformando las prácticas pedagógicas en el campo colombiano, donde existen unos saberes locales que deben ser articulados para potenciar el desarrollo humano integral y la construcción de conocimientos a través del diálogo; estos autores proponen el uso de módulos de aprendizaje que permitan a los estudiantes interpretar las realidades y buscar la transformación de su entorno; la didáctica rural no puede ser igual a la de los sitios urbanos sino que debe construirse desde el conocimiento del territorio para lograr aprendizajes significativos en los educandos.
Metodología
Modelos didácticos y su impacto en la contextualización rural.
Los modelos didácticos aplicados y ajustados a las zonas rurales plantean unos desafíos muy significativos en lo que ha pedagogía se refiere, esto se debe a que los trabajos sobre didáctica se han enfocado más en las zonas urbanas, dejando de lado la ruralidad donde generalmente hay aulas multigrados, una interculturalidad muy ligada a la deficiente implementación y adecuación de herramientas didácticas pero, no por eso dejan de existir los saberes comunitarios de cada contexto, lo que exige, como se ha venido reiterando, la adaptación o reconfiguración de estos modelos. Corbett y Gereluk (2020) indican: El desafío de abordar la enseñanza en escuelas rurales está localizado, en parte, en las complejidades de estos lugares, este desafío tiene algunos hilos que se superponen y entretejen a través de estas comunidades, reposando en las geografías rurales educacional, cultural, económica y socialmente. En este apartado se analizarán los enfoque y tensiones que se presentan en la relación entre los modelos didácticos y el territorio, con el fin de promover prácticas contextualizadas. (pp. 6-7).
Desde este punto de vista, Colbert (2021) impulsó una pedagogía centrada en el estudiante que convive en los territorios rurales con escuelas multigrados, según la autora, este modelo le permite al estudiante avanzar a su propio ritmo lo que transforma el aprendizaje tradicional porque facilita el manejo de diferentes ritmos de aprendizaje en el aula convirtiendo al docente en un mentor y facilitador del proceso enseñanza-aprendizaje. Cabe destacar que este modelo empezó a desarrollarse en la ruralidad colombiana en la década de los 80s y se ha venido actualizando con los nuevos requerimientos del Ministerio de Educación Nacional de Colombia.
Por otro lado, pero no menos importante, tenemos el aprendizaje basado en proyectos (ABP), en este modelo, la educación rural ofrece elementos significativos para el desarrollo integral de los estudiantes. Añazco et al. (2005) desarrolló una experiencia con este modelo de aprendizaje en una escuela rural al norte de Chile con el fin de integrar diversas asignaturas (educación física, inglés y lengua Aymara) entorno a actividades contextualizadas, esto permitió el fortalecimiento de la escuela con la comunidad y la potencialización del trabajo colaborativo docente. Ortiz y Torres (2019) promueven la importancia que tiene el trabajo colaborativo puesto que permite a los profesores el abordaje de diversos elementos con el fin de motivar a los estudiantes. A su vez, investigaciones como la de González (2022) abordan la especificidad de las aulas multigrados desde un enfoque teórico – didáctico donde se implementan metodologías participativas, recursos intercambiables sujeto a una planificación flexible con el fin de dar significación a las aulas rurales.
En la interpretación de los modelos estructurados, las investigaciones más recientes dejan de manifiesto la necesidad que existe de hacer constructos didácticos desde procesos colaborativos y el análisis crítico del contexto. Bustamante et al. (2022) han hecho una recuperación de la didáctica magna de Comenio con el fin de hacer una reflexión sobre los modelos universales en los entornos rurales y cómo su aplicación favorece o descontextualiza los procesos educativos, lo que sugiere un replanteamiento desde la realidad territorial, con el reconocimiento de una enseñanza creativa, contextualizada y comprometida con la historicidad y culturalidad de las regiones provincianas.
Resultados
Retos a los que se enfrenta la enseñanza en la ruralidad colombiana.
La enseñanza en los contextos rurales colombianos se enfrenta a desafíos de tipo estructural, cultural y pedagógico que desconfiguran los paradigmas tradicionales de la escuela; sumado a esto, se encuentran los factores históricos de desigualdad, el abandono por parte del estado más la geografía diversificada, muy característico del campo colombiano.
Hablar de la ruralidad en Colombia es entrar en un territorio lleno de matices, donde la geografía no solo se dibuja en montañas y ríos, sino también en la riqueza cultural de sus comunidades y en las huellas de desigualdad que aún persisten. Lo rural no es un bloque uniforme: se manifiesta en modos de vida diversos, en los que la escuela aparece como un espacio de encuentro entre la memoria de los abuelos y las aspiraciones de las nuevas generaciones. El Ministerio de Educación Nacional (2022) recuerda que la educación rural requiere de miradas pedagógicas diferenciadas, capaces de reconocer la pluralidad territorial y cultural como base de la acción didáctica. En la misma línea, García (2022) advierte que la ruralidad no debe asumirse como un déficit, sino como una oportunidad pedagógica que desafía los moldes tradicionales y abre paso a propuestas situadas. A este panorama se suman los informes del DANE (2021), que ponen en evidencia las brechas en el acceso y la permanencia escolar, más marcadas en los municipios, donde el conflicto armado dejó cicatrices profundas. Aun así, en medio de estas tensiones, la ruralidad se reinventa: enseña, resiste y crea, ofreciendo a la didáctica un terreno fértil para el diálogo, la innovación y el reconocimiento de otros saberes.
Arias (2017), analiza los entornos rurales colombianos desde el punto de vista crítico, denuncia el olvido que ha sido sometida la ruralidad históricamente por las políticas de carácter educativo, donde los currículos no responden a las necesidades de estos ecosistemas.
Los habitantes rurales, sus cosmovisiones, el uso del territorio, sus prácticas y hábitos son elementos de concepciones y formas del saber que, en diferentes rangos y categorías, permiten identificar las estructuras y sistemas sobre los cuales se ha con formado la identidad en los procesos de acumulación de saberes que podríamos sintetizar como “pedagogía rural”. (Arias 2017, p. 55)
Se trata de reconocer la historia de las comunidades rurales con sus hábitos, costumbres, saberes ancestrales, hacerles entender que forman parte de un mundo que tiene una existencia muy diferente a las localidades urbanizadas; poder integrar la escuela con las comunidades de forma crítica, orientando a los estudiantes a ser personas competentes, con capacidad de análisis y transformación de sus entornos, desligándose de las exigencias que acarrea el modelo capitalista que necesita personas más consumidoras que innovadoras, son los retos que enfrenta el profesorado que labora en la zona rural colombiana.
La escuela actual, la que existe en la vereda, es una institución social que ha sido motor de
profundas transformaciones del mundo del campo, pero desde una perspectiva más ajustada y
cercana a las necesidades del modelo económico capitalista del país; esto es, en una dinámica de
oferta y demanda de producción en la que la educación pareciera ofrecer una preparación más para ser consumidores. (Arias 2017, p. 60)
De igual manera, Castro & González (2023) señalan las responsabilidades que tienen los estudiantes en la zona rural colombiana son muy parecidas a las de los adultos, estos realizan tareas que no están acordes con su edad; sin embargo, debido a las costumbres que existen en el contexto es normal que esto suceda, aunque podría convertirse en una limitante en el proceso de aprendizaje. Por otro lado, las brechas educativas dejadas por la pandemia vivida en esta década ha tenido un impacto negativo en la educación donde la zona rural no ha sido excepción, estudiantes sin acceso a conectividad de internet y dispositivos inteligentes muestra que la exclusión digital es un reto para garantizar educación de calidad en zonas periféricas, tal y como lo relata Parra et al. (2023) en un estudio realizado en Bogotá zona rural.
De Alba y Galindo (2023) proponen una transformación de la pedagogía en la educación rural a través de herramientas como la educomunicación con la cual quieren desarrollar el pensamiento crítico en los estudiantes, en estas zonas, los desafíos no son solamente estructurales sino también simbólicos, es lo que ellos llaman la escuela como escenario propicio para el diálogo, reflexión y apropiación cultural.
Algunas políticas de Estado reafirman que la escuela es el escenario propicio para que se establezca la línea base en los procesos de transformación social y que por ende hay que equipar a éstas con la infraestructura necesaria para que los avances tecnológicos sean el puente en la disminución de la brecha social dentro de los contextos (p. 11)
Finalmente, Bustos Ramírez et al. (2022) recogen experiencias vividas por los docentes rurales que, desde la investigación acción y el compromiso comunitario, resisten la precariedad y dignifican la pedagogía en los territorios; los que conlleva a pensar que en estos escenarios educativos existen unos retos que no requieren únicamente de una inversión estructural, sino también una apuesta decidida por una didáctica más contextualizada, ética y socialmente comprometida con el desarrollo eficaz de los procesos de enseñanza y aprendizaje en los territorios.
Discusión
Innovaciones y prácticas significativas en didáctica rural.
En las últimas décadas, la didáctica rural ha sido el escenario de diversas experiencias innovadoras que se han caracterizado por el desligamiento de los modelos tradicionales urbanos; estos han emergido de la experiencia acumulada en el devenir pedagógico y la labor de los docentes que busca dar respuesta a las necesidades de las comunidades y potenciar los saberes del contexto. Ha sido un reto para el profesorado reconfigurar su labor como mediador creativo, investigador de su entorno y constructor de propuestas ajustadas a las necesidades del medio donde ejercen su labor. “La innovación social educativa en este ámbito favorece el crecer de la región fomentando la creatividad, creación y sostenibilidad a largo plazo en las prácticas educativas” (Carreño 2024, p.6) la escuela rural debe ser el escenario donde se generen transformaciones significativas para promover la interculturalidad y el sentido de pertenencia.
Las experiencias pedagógicas significativas que emergen del contexto, cuando son articuladas con la escuela, la comunidad y la cultura local son la clave para una educación de calidad en el territorio Ávila (2017) lo demuestra con sus experiencias compartidas en Colombia, Brasil y México. Castro et al. (2021) destaca la labor de los docentes rurales y sus innovaciones, laborar con aulas multigrados es un reto que necesita de la creatividad de los educadores, sobre todo porque existe escases en recursos ligado a la culturalidad diversificada de los estudiantes. Por otra parte, Schnellert (2023) se enfoca en la importancia que tienen las redes de aprendizaje para potenciar prácticas pedagógicas enfocadas en el trabajo colaborativo, el liderazgo y el cuestionamiento sobre la propia práctica docentes. Rodríguez (2019) hace énfasis en la huerta escolar se convierte en un escenario donde los estudiantes de las zonas rurales de Boyacá aprenden ciencias naturales de una forma distinta. No se trata solo de sembrar y cosechar, sino de descubrir en la tierra, el agua y las plantas la oportunidad de comprender los contenidos escolares de manera más cercana a su vida cotidiana. La experiencia muestra que la huerta despierta la curiosidad, anima a los niños a participar y fortalece el lazo entre la escuela y la comunidad, transformando la enseñanza en algo vivo y significativo.
Lara y Pulido (2020), desarrollan un proyecto de Escuela rural y escritura. en una pequeña escuela del campo colombiano. Demuestran que la escritura se convirtió en mucho más que un ejercicio académico, los niños, al enfrentarse al papel, no solo aprendían a formar palabras o frases, sino que descubrían en cada texto una forma de contarse a sí mismos, de mirar su vida y su entorno con otros ojos. Cada práctica de escritura fue un espacio de encuentro con su mundo rural y con sus propias posibilidades de transformación, un camino que los invitaba a reconocerse como sujetos únicos. Así, los hallazgos revelan que escribir en la escuela rural no es solo decodificar un lenguaje, sino abrir una ventana para pensarse, sentir y reinventar la manera de estar en el mundo.
López (2021) narra una experiencia de las escuelas rurales de Anorí mostrando que la educación no puede quedarse en métodos rígidos ni en una didáctica instrumental. Para los maestros y comunidades, participar en el programa significó reconocer que la escuela debe abrirse como un espacio de transformación social, capaz de dialogar con la vida del campo. Los hallazgos revelan la necesidad de replantear los Proyectos Educativos Institucionales desde una mirada más amplia, donde lo comunitario, lo relacional y lo sistémico tomen protagonismo. También quedó en evidencia la urgencia de proteger a las familias campesinas frente a los impactos de los megaproyectos, garantizando que los niños y niñas puedan seguir aprendiendo en su territorio. En suma, la investigación deja ver que la escuela rural florece cuando se convierte en un proyecto colectivo, democrático y profundamente enraizado en la vida de la comunidad.
Más allá de lo teórico, las experiencias pedagógicas que han emergido en la contextualización rural muestran la importancia que tiene la innovación didáctica que resulta del compromiso docente, la vinculación cultural y la creatividad, logrando articular las tradiciones orales campesinas con recursos audiovisuales y potenciando en los estudiantes las habilidades comunicativas.
Conclusiones
Después de haber analizado diferentes argumentos de autores, este documento manifiesta la complejidad que contiene la didáctica en la contextualidad rural colombiana, donde se reconoce que su abordaje no puede ser reducido a la implementación de unos modelos didácticos universales y mucho menos a unos currículos estandarizados; se deja en evidencia que la enseñanza en la ruralidad requiere ser reestructurada desde los territorios, la diversidad cultural, la experiencia que han adquirido los docentes y la articulación con los saberes comunitarios, estos elementos se han convertido en una red propia del acto pedagógico, con desafíos estructurales particulares que requieren de una transformación de fondo.
A través del recorrido teórico-empírico realizado en este trabajo, se pudo analizar la necesidad de la transformación de los modelos didácticos y convertirlos en modelo más flexibilizados y ajustados al contexto rural. También, la revisión de diferentes propuestas como la escuela nueva, el aprendizaje basado en proyectos, las prácticas educativas multigrado y las experiencias colaborativas internacionales se pudo constatar que los modelos más efectivos no son aquellos que operan como recetas pedagógicas, por el contrario, aquellos que permiten la mediación crítica del docente para adaptarse a las necesidades educativas propias de los entornos rurales son más efectivos para la enseñanza. Esto convierte al docente rural en un sujeto epistémico, capaz de construir saberes pedagógicos y no el simple ejecutor de un plan de área que muchas veces está descontextualizado.
Ahora, en cuanto a los retos que enfrenta la educación rural se identificaron diversas barreras que se convierten en impedimento al momento de realizar el proceso académico en las comunidades que habitan estos contextos. Las brechas tecnológicas, la geografía del territorio, las políticas públicas que no están pensadas en el contexto de rural, la misma formación de los docentes que se centran más en lo urbano, sumada a la mirada despectiva que no sabe valorar los saberes del campo, se convierten en elementos que merecen centrar la atención a la hora de realizar procesos pedagógicos en el ámbito rural. Sin embargo, pese a todos estos elementos negativos no es un impedimento de fondo para que emerjan propuestas innovadoras que hagan frente a estas dificultades: la educomunicación, la investigación acción, el teatro, la oralidad, la implementación de tecnologías demuestran la preocupación por superar todas estas barreras educacionales.
Ahora bien, las experiencias significativas que se analizaron dan fe sobre la importancia que tiene la innovación y la creatividad del docente para ajustar las herramientas didácticas a las necesidades contextuales, desligarse de tecnologías sofisticadas y centrarse más en la apropiación pedagógica inmersa en la eticidad del docente y la capacidad de diálogo e interpretación del entorno. En este sentido, la escuela rural se configura como un espacio de ´producción, de diálogo, de interculturalidad y de construcción colectiva del conocimiento.
Para finalizar, con la elaboración de este trabajo se puede afirmar que el avance hacia una educación rural más equitativa, inclusiva y pertinente requiere de una apuesta política y pedagógica integral, no se trata solamente del mejoramiento de las infraestructuras escolares o ampliación en redes de coberturas de internet, es indispensable la formación del profesorado, capacitarlos enfocados en el pensamiento crítico, la sensibilización territorial y herramientas que le permitan transformar sus prácticas pedagógicas.